Suena de repente en una película puesta de fondo mientras intento centrarme (sin éxito) en la entrega de mañana la respuesta a algo que estaba buscando desde que publiqué la última entrada en el blog: "Para ser feliz no tienes que tener una vida perfecta, igual consiste en unir varias pequeñas cosas". Ya tengo la idea para seguir con mi nueva aventura...Ya sé que es una idea simple, y ya sé que quien más y quien menos se sabe que esa es la teoría para andar por esta vida. Lo complicado es ponerlo en práctica. El camino hasta llegar a esa conclusión ya lo tengo recorrido, ya os he comentado que desde muy pequeña siempre quise muchas cosas, siempre quise ser muchas cosas, cuando pasa el tiempo llegas a la conclusión de que sólo quieres una: Ser feliz. Tan fácil, tan simple y tan complicado a la vez. Llega un momento que ya no marcas cada uno de los pasos que tendrías que pasar para llegar al objetivo, sólo lo buscas.
Supongo que es un paso adelante, pero claro...es el momento en el que te pierdes...y toca empezar a buscar. Y disfrutas de segundos que te aportan mucho más que cualquier cosa que pensabas que te haría inmensamente feliz. Y es genial...
Pero mentiría, aunque parezca irracional y estupido, si no dijera que sigo queriendo la vida perfecta...Sospecho que me queda mucho camino por recorrer.