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Me encanta Sevilla en Febrero. Cada año lo confirmo y cada año me gusta más. Son días en los que brilla un sol intenso y que a las cuatro de la tarde no te apetece otra cosa que irte a tomar café en una terracita del río.
Hay una luz y una temperatura que es difícil de encontrar en otro sitio. No hace frío ni calor, es ideal para sentarse a tomar el sol y acabar en pleno invierno en mangas cortas en mitad de la calle.
Sevilla es una ciudad de contrastes en muchos aspectos. Éste es uno más.
A mí es una sensación que me da vida...no puedo más que recomendarla.
Siento tener que asumir tras una larga ausencia que comienzo el año incumpliendo los mismos propósitos que el año anterior. El primero y más visible escribir al menos una entrada en el blog. Cuando acaba el primer mes del 2008 vengo escribiendo el primero.
Cada vez estoy más convencida de que cambian los años pero no los hábitos, a 25 de enero, sigo sin empezar la operación biquini, continúo comprando compulsivamente, no me he puesto en serio a estudiar y de nuevo me ha cogido el toro y se me mezclan trabajo y exámenes, sigo agobiándome con las mismas cosas y cómo no...sigo sin encontrar mi camino...Ya sé que pido milagros, diréis que si no llevo a cabo las acciones que o misma con mi buena fé e imaginación planifico para encontrarlo, no esperaré que lo hagáis por mí.
De verdad que hay veces que me miro desde fuera y me río de mí misma...¡porque si me miro desde dentro lloro, claro! He llegado al autoconvencimiento (entre otras muchas cosas) de que necesito una dosis Yoga en mi vida. De verdad que creo que la filosofía oriental puede ayudarme a aprender a afrontar las cosas de una
forma más pausada, más relajada. Y eso conseguirá que vea las cosas de otra manera, puede que encuentre alguna respuesta. Bueno pues me he leído un libro, tengo no sé cuantos vídeos, Yoga para principiantes, Yoga facial, Curso de perfeccionamiento del Yoga...y alguno que otro más. Hasta los Reyes Magos, míralos ellos que sabios, me han dejado debajo del árbol un conjuntito monísimo para cuando me decida de verdad...las etiquetas por ahora ¡siguen puestas!
Hay momentos en los que pienso que definitivamente no tengo remedio. ¿Aceptamos 25 de enero como principio de 2008?
Es curioso lo recurrente que puede resultar cualquier frase perdida que suena en la televisión cuando intentas buscar un punto de inicio para algo...
Tengo puesto Queer as Folk, la repetición de una serie que me ha
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enganchado, sorprendido y que también como no, me ha hecho pensar. Pero ya me estoy desviando, eso es tema de otro post.
El divino, porque lo es, Brian Keany ha dicho la frase mágica que ha despertado la chispa de inspiración...Tengo que estar brillante.
Puede parecer algo bonito, incluso una meta admirable, o simplemente afán de superación...
O puede tornarse una losa pesada sobre la cabeza o la piedra de
Sísifo que una y otra vez subes hasta la cima, y una y otra vez te aplasta para que la tengas que volver a subir.
Es duro tener que estar siempre brillante cuando es algo que te repites como un mantra. Porque hay días que por más que lo intentes es imposible brillar...
No lo voy a negar, en muchas cosas me gusta, mucho, ser como soy. Pero es duro, otras veces sentir que no llego ni a la suela de los zapatos de lo que me gustaría ser...o lo que es peor de lo que creo que soy.
19/10/07 ·
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Autor:
nenaperdida ·
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No puedo con las imposiciones. Me rebelo sistemáticamente ante todo lo que me venga impuesto, no lo puedo evitar, es una reacción casi instintiva.
En acciones cotidianas necesito una explicación que me haga asumir cualquier obligación que no me fijo yo misma. Para ser sincera la necesito hasta para las que me marco yo.
Es algo a lo que le vengo dando vueltas desde hace algunos días y que me vuelve a ratificar en un pensamiento que he ido formando con el tiempo. Y es el de que para llegar a comprender los grandes problemas hay que empezar por simplificarlos y compararlos a reacciones propias cotidianas.

"Cuando se empiece a entender algo tan fácil como que hay quienes no se sienten españoles se podrá iniciar un diálogo real". Nunca pensé cuando inauguré este blog que acabaría escribiendo de política. De todos modos hablo de ella a colación de sentimientos. No sé si estaréis de acuerdo conmigo en que no hay nada más absurdo que un sentimiento impuesto.
Alguna vez habréis utilizado aquello de que a SENTIR no puede obligarte nadie para hablar de amor. No creo que ésto sea diferente. Y partiendo del respeto a los sentimientos de cada uno seguiré reflexionando acerca de una espina que sigue clavada en nuestra historia, en la de España, y en la de Euskadi...Os diré si llego a alguna conclusión.

Si hay algo que consiga día tras día reconciliarme con el mundo y con la vida es la belleza. Soy una enamorada de lo bello. Hay quien me considerará superficial, yo, aunque parezca para algunos una contradicción, me considero sensible.
Descubrirme llorando ante una puesta de sol desde el Conquero, o encontrar la paz y la armonía encerrada en cuadro de Marck Rothko son momentos fundamentales que me dan las fuerzas para seguir adelante.
Ya sea en la naturaleza, o gracias al genio dealguien tocado por la gracia divina, lo bello, se convierte una vez más y en mi manera de ver las cosas en motor del mundo.
Creo que éste fue creado para ser bello y es obligación de quienes lo habitamos poner cada día nuestro granito de arena para que lo sea un poco más. Sabios de todos los tiempos cantaron a la belleza, no voy a ser yo quien ose a exponer una nueva teoría, porque de lo bello, como de casi todo, está todo dicho con anterioridad.
Vivir rodeada de cosas bonitas me hace tener ganas de hacer cosas buenas y me regala la ilusión para afrontarlo e intentarlo todo. Desde aquí me comprometo a buscar lo bello y a aportar una pizca de belleza a diario como camino para ser un poquito más feliz.
Tras el exilio de estos últimos días, me he traido algo en la bolsa de la playa. Después de no saber qué contestar a todos los que me decían dónde iba con una bolsa de la playa tan inmensa por fín le he econtrado una utilidad más allá de que es ¡MUY bonita! Mi enorme bolsa estaba esperando el día que yo encontrase en medio de una playa desierta, bajo el cálido sol de finales de septiembre el
motor de mi vida.
Lo he encontrado, o quizá lo he recogido, supongo que siempre supe que estaba ahí. He descubierto que me muevo a golpes de ilusión. Hay quien dice que el motor de su vida es el amor, hay quienes prefieren la fama, el éxito o el dinero. A mi me vale con el pinchacito este en el estómago que me dan ganas y fuerzas para intentarlo todo.
Parece mentira que en un segundo después de algunos días de tormenta aparezca de entre el gris de las nubes un arcoiris de ilusión. En forma de sueño, en forma de sueño e incluso algunas veces en forma de gol...